Robo de identidad, el fraude que acecha a los mexicanos

Cada día miles de mexicanos son víctimas de robo de identidad

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“Se pierde la tranquilidad”. La pesadilla de Christian Daniela Cervantes Solares comenzó el 5 de mayo, cuando le desvalijaron el carro y se llevaron su tarjeta de crédito y su IFE. Los ladrones se hicieron pasar por ella para comprar productos por 3 mil pesos en tiendas departamentales. Como esta joven, cada vez más mexicanos son víctimas del robo de identidad, delito que creció 18 por ciento desde el año pasado.

Christian Daniela encontró su coche en el barrio de Amalucan, en la ciudad de Puebla, México, arrasado. En su interior, no estaba ni la batería del carro, ni los portabebés de sus mellizos ni su cartera. “En cuanto me di cuenta que me habían saqueado entre otras cosas mi tarjeta de crédito y mi IFE, hice el reporte al banco”, relata todavía angustiada.

Actuó rápido, pero la celebración de la Batalla de Puebla, la festividad grande del estado, frenó las diligencias. En el banco, Banamex, alegaron no poder hacer nada si no presentaba su IFE robada y las autoridades ministeriales se limitaron a aconsejarle que esperara, que sólo habían sido “daños menores”. “Me fui a levantar la denuncia pero me dijeron en el Ministerio Público que no podían hacer nada, que cuando supiera que sí me habían vaciado la tarjeta me atenderían”, reclama.

Días después, ya con la nueva IFE, descubrió que el 8 de mayo habían utilizado su tarjeta de crédito para realizar cinco compras en tiendas departamentales. Los pagos eran menores a mil pesos, para, seguramente, no llamar la atención del personal de los comercios. En total, 3 mil pesos perdidos. “Tal vez no sea una cantidad muy grande pero era para pagar la colegiatura de mi hijo mayor, sí genera un gasto y, sobre todo, preocupación”, lamenta.

Como Christian Daniela, cada día miles de mexicanos son víctimas de robo de identidad. La Comisión Nacional para la Protección y Defensa de los Usuarios de Servicios Financieros (Condusef) atiende en solo en el estado de Puebla 13 de estos fraudes por mes. El año pasado la cifra alcanzó los 166. “El robo de identidad nos ha aumentado el 18 por ciento desde el año pasado a ahorita”, advierte su delegado en el estado, Rafael Vallejo Minutti.

La joven tuvo suerte. El robo de identidad, definido por la propia Condusef como la acción de apropiarse de los datos personales de otra persona sin su autorización para, usualmente, cometer un fraude o delito, no se conforma con unos cuantos miles de pesos. La IFE puede ser utilizada para contratar préstamos personales, sacar tarjetas de crédito y solicitar incluso hipotecas. “Hay robo de identidad por hasta 800 y 900 mil pesos, que te sacan dos o tres coches”, ejemplificó el funcionario federal.

El temor de Christian Daniela es ahora precisamente que puedan pagar cualquier producto o servicio financiero utilizando su nombre. “Me da miedo, afortunadamente en el INE –Instituto Nacional Electoral- me aseguraron que no habría problema porque ya saqué la nueva IFE pero sí podían haber hecho lo que sea con mi credencial”, se queja. “Se pierde la tranquilidad, ahora trato de no traer nada de dinero y sobre todo, la tarjeta, ya no la llevo a ningún lado”.

“Realmente no estamos protegidos por ningún lado”

No perder de vista la tarjeta de crédito o de débito no es la única medida que recomienda la Condusef para prevenir el robo de identidad.

Evitar compartir información financiera, cambiar las contraseñas e, incluso, bloquear las cuentas que pudieran estar vinculadas a los datos personales, presentar una denuncia ante la Policía Federal lo más pronto posible tras el hurto de los documentos y revisar periódicamente los estados de cuenta podría al menos paliar las consecuencias económicas de estos fraudes.

Aunque la poblana sí reportó inmediatamente el robo de la tarjeta, la falta de un documento que acreditara su identidad impidió que se diera cuenta del fraude en las 48 horas siguientes a las compras fraudulentas. “¿Cómo podría haber reportado los movimientos si no tenía IFE y no tenía dada de alta la aplicación?”, se pregunta. Desde entonces, lucha para que el banco le devuelva el dinero. “Supuestamente me iban a dar una respuesta a los siete días, marqué entonces y me dijeron que no, que tenía que esperar hasta agosto. Realmente no estamos protegidos por ningún lado”, protesta.