La leyenda prehispánica asegura que la silueta de un conejo opaca el fulgurante brillo de la luna. La marca del mismo nombre, Conejo En La Luna, ha significado, en cambio, una luz para muchos productores mexicanos dedicados al mezcal.

Productores mezcaleros de Oaxaca, Puebla, Guanajuato, Michoacán, Durango, Estado de México y Guerrero pueden así seguir la tradición centenaria de sus antepasados que, al igual que ellos, destilaban el corazón del maguey, mientras que aquellos que acuden a la mezcalería del mismo nombre (ubicada en Teotihuacán, Estado de México; en el centro del país) degustan la bebida.

Hasta allí, a los pies de la Gran Pirámide del Sol, ha llegado además la gastronomía tradicional mexicana, representada a través de la barbacoa de cordero, los gusanos de maguey o platillos más innovadores como el Belly de puerco con salsa de frijol; todas las recetas regadas con el mezcal de los productores mexicanos.

“El objetivo final es brindar una experiencia gastronómica, cultural y de recorrido por nuestras raíces, acompañados en todo momento de un exquisito mezcal y que mejor sí se realiza en compañía de la familia o de un buen grupo de amigos”, apunta Jesús, uno de sus fundadores.

LA MARCA DETRÁS DE LA EXPERIENCIA GASTRONÓMICA

Los hermanos Sánchez -Jesús, Chef Toño, Karla y María Elena- fundaron en 2017 la marca, pero el proyecto se lleva gestando hace una década como una forma de apoyar a productores de todo el país a través del comercio justo y difundir la cultura del destilado. “No es posible realizar una auténtica marca de mezcal mexicana sin respetar la labor de los Maestros Mezcaleros, aquellos productores que aprendieron de sus familias la forma de hacer mezcal, que, además, varía por cada región”, señala Jesús.

Durante el encuentro de Maestros Mezcaleros, realizado durante los primeros meses del 2020, dos de estos Maestros Mezcaleros fueron galardonados en el primer y segundo, una gesta irrepetible para una marca relativamente joven como Conejo en la Luna. “Nosotros somos distribuidores, comercializadores, los verdaderos productores son los más olvidados”, reivindica.