lunes, mayo 17, 2021
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El genocidio español: un falso debate

No se puede poner nunca de perfil, cualquier autoridad hispana ante aquella afrenta colonizadora en algunos casos, acompañada de una falsificada “evangelización”. Pero tampoco dejar en el olvido la esclavitud de muchos pueblos indígenas.

Carlos De Vega Fernández - Arias
Carlos de Vega Fernández – Arias es profesor de Relaciones Internacionales de la Universidad Complutense de Madrid, especializado en materia diplomática. Se ha desempeñado como periodista y editor de diversas publicaciones.

Vuelve a aparecer de nuevo, como en tantas ocasiones en tiempos de pandemia y de fulgor de los populismos encabezados por dirigentes que acceden al poder ante los miedos de los electores, la sempiterna apelación al genocidio cometido por los españoles en tiempos de conquista, en América… las intensas “masacres” de los Cortés, Pizarro, etc.

Y vuelve a ser México y su mandatario actual, Andrés Manuel López Obrador, el que agita el árbol de un falso debate cerrado por los historiadores de uno y otro lado del Atlántico. No se han cansado los especialistas, desde la UNAM o desde la Universidad Complutense de Madrid, en la etapa de la conquista de discriminar los grandes errores, los excesos, la aniquilación cultural perpetrada por muchos de los “conquistadores” de las tierras nuevas.

No se puede poner nunca de perfil, cualquier autoridad hispana, sean monarcas, jefes de Estado o de Gobierno, ante aquella afrenta colonizadora en algunos casos, acompañada de una falsificada “evangelización”. Pero tampoco dejar en el olvido la esclavitud de muchos pueblos indígenas, prolongada por los nuevos gobernantes. Los mexicanos deben recordar su vil comportamiento, y es un ejemplo, con los apaches de Gerónimo (fue hace 140 años) o las matanzas de charruas en Uruguay, la entrada del cono Sur.

No es de recibo aludir a estos errores para esquivar responsabilidades innegables de los conquistadores españoles, pero tampoco es digno utilizar la diplomacia para solicitar, casi instar, a Felipe VI o al Papa Francisco a pedir perdón no por las matanzas de Cholula u otras de aquella decada del XVI, sino por un “genocidio cultural”.

Contestado en octubre de 2019 Andrés Manuel López Obrador de manera impecable por la diplomacia española -lamento no recordar la oportuna respuesta de la Santa Sede, de un Papa americano-, reaparece de nuevo la ola de reproches ante los fastos del bicentenario de la independencia de México, ahora, en 2021. Ya se preparan algunas acciones que justifiquen esa extraña politica bilateral de México y España a la que se unieron voces desde Venezuela, Bolivia o Perú.

Es hora de dejar aparcados los rencores y dar la voz a la Cumbre de los Pueblos Indígenas, al multiculturalismo

El deseo de López Obrador de agitar, una vez más, reproches o reivindicaciones morales cuando una España moderna ya los ha enterrado; en democracia, el agotado eslogan de “Madre patria” debe residir en la maniobra de distracción del gobierno mexicano para no encarar los resultados de la deficiente gestión que vuelve a tambalearse con la crisis económica y financiera agravada por la pandemia actual. Los cuatro pilares que sostenían dicha gestión parecen no sostenerse: la lucha contra la corrupción, el combate al narcotráfico, la reducción de la pobreza elevada a niveles insoportables con Peña Nieto y la escandalosa “fila india” de la migracion forzosa desde Honduras o Guatemala.

Es hora de dejar aparcados los rencores y dar la voz a la Cumbre de los Pueblos Indígenas, al multiculturalismo, a los grandes y sensatos sociólogos mexicanos, bolivarianos o brasileños (ni Bolsonaro, otro populista en otra onda ideológica, se atreveria a solicitar entonar un mea culpa al presidente de la República de Portugal).

Sabemos los numeros, sabemos los hechos, … pero es necesario que Andrés Manuel gobierne en el siglo XXI y atienda al imparable proceso modernizador, a la revolución tecnológica, al progreso de la Humanidad liberal, liberada y por ello libre, y coloque las piezas de un falsificado resentimiento americano en el lugar exacto de espacio y tiempo. Incluso para usted y para mí, ya veteranos, esos dos vectores, otrora inamovibles, tambien se estan transformando…y para bien como la maravillosa España y el no menos resplandeciente México.

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