sábado, julio 31, 2021
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Entendiendo el conflicto en el cáucaso

Por: Armando Acevedo – Comunicador Social
Especial para VocesEle
República de Panamá

Poco se sabe en estas latitudes, de un pequeño país montañoso, de apenas tres millones de habitantes, enclavado en la región transcaucásica, llamado Armenia. A medio camino de oriente y occidente, entre Europa y Asia.

Tal vez, solo algunas referencias de su pasado, ligado al imperio Ruso y luego a la Unión Soviética (U.R.S.S).

Lo cierto es que hace poco más de un mes, llegan muchas noticias de allí, hemos visto en los medios de comunicación, imágenes aterradoras de ciudades y pueblos destrozados por fuego de artillería pesada, el sufrimiento de niños, mujeres y ancianos, y la pérdida de toda una generación; jóvenes soldados que se han visto obligados a defender su tierra y su gente, me refiero a los defensores de Nagorno Karabaj o Artsaj, como le llaman los armenios.

Un globo de tierra de apenas 11,500 km2, habitado en un 90% por gentes de etnia armenia desde tiempos inmemoriales, donde incluso hay edificaciones religiosas, construidas por ese milenario pueblo hace más de 800 años.

Fue entregado a Azerbaiyán en los años veinte del siglo pasado, dejándolo separado de lo que hoy conocemos como la República Armenia, por el entonces “Comisario del Pueblo” de la Unión Soviética, Joseph Stalin. Sí, el mismo personaje oscuro que años más tarde, ocupando el cargo de “Secretario General del Partido Comunista de la Unión Soviética”, mató de hambre a buena parte del campesinado ucraniano y el mismo, que regularmente llevaba a cabo sus famosas “purgas” del ejército rojo y otras instituciones de ese extinto país, las cuales no eran más que asesinatos masivos, producto de una mente paranoica y sádica.

Pero volviendo al tema que nos ocupa, a este pueblo (Armenia), le fue arrebatado ese territorio durante una época en la que ambas naciones, hoy inmersos en una guerra total, pertenecían, por así decirlo, al mismo país…, y pongo en duda lo de el mismo país, porque la U.R.S.S, no era más que un experimento social, que pegó con cinta adhesiva, a etnias y culturas muy distintas entre sí, y que a juicio propio, fue una de las tantas razones de su inevitable crisis interna y posterior desmembramiento.

Este es un claro ejemplo. El pueblo armenio es cristiano ortodoxo, de origen indoeuropeo, fue la primera nación en adoptar el cristianismo como religión oficial, antes que el imperio Romano, gobernado por el Emperador Constantino, en el año 325 de nuestra era.

Por otra parte, los azeríes, son musulmanes sunitas, de origen túrquico, de ahí su afinidad y alianza con Turquía en la presente guerra contra Armenia.

En el ocaso de la U.R.S.S, estalló un conflicto militar entre ambas naciones por este territorio, siendo Armeniala que venciera, luego de siete largos años de enfrentamientos y más de 60 mil muertos entre ambos bandos; pero la guerra teóricamente nunca terminó, se firmó un alto al fuego, que de cuando en cuando, se vio interrumpido por alguna escaramuza fronteriza.

Pero este año, las cosas cambiaron y la escalada bélica alcanzó niveles de guerra abierta entre ambos países por la disputada región, con la intervención de Turquía, favorable a Azerbaiyán.

Un pueblo mártir

Por disputas territoriales entre los entonces imperios Ruso y Otomano, y en el advenimiento de la Primera Guerra Mundial; la región de Anatolia, hoy Turquía y en ese entonces habitada por armenios, fue testigo del primer genocidio del siglo XX, a manos de los Turcos-Otomanos, quienes sistemáticamente, llevaron a cabo un plan de limpieza étnica (exterminio) del pueblo armenio por razones políticas, religiosas y culturales.

Más de un millón y medio de armenios perdieron la vida, ante la mirada cómplice de las potencias occidentales, que conocedoras de la situación, no hicieron absolutamente nada para frenar el horror que se avecinaba.

Muchos lograron huir hacia la armenia rusa (Virreinato de la Transcaucacia), pero la mayoría sucumbió en las llamadas “caminatas de la muerte”, violaciones y cruxificciones, por parte del ejército otomano, que hoy pareciera intentar repetir la historia, nuevamente bajo la indiferencia de las potencias occidentales, que más de 100 años después de esa tragedia (Genocidio Armenio), pareciera que siguen valorando más una alianza política, actualmente una sociedad estratégica, me refiero a la Organización del Tratado del Atlántico Norte (OTAN), a la cual pertenece Turquía.

Personalmente me he sentido motivado a escribir sobre este tema, luego de ver conmovedoras imágenes de niños armenios, llorando con sus manitas quemadas, luego de un ataque de este tipo.

En este momento, se están utilizando contra la población civil armenia, armas prohibidas por la Convención de Ginebra, como bombas de racimo y de fósforo, esta última, contiene un agente químico que causa horrendas quemaduras y daños internos en la anatomía de sus víctimas, además de esterilidad y diversos tipos de cáncer.

Como si fuera poco, se ha confirmado la participación en el conflicto de mercenarios de origen sirio y libio, que luchan a favor de Azerbaiyán, y que según los armenios, son reclutados y entrenados por el gobierno turco.

Camino a un nuevo genocidio

Las valientes tropas armenias luchan ferozmente, no por gloria o botines de guerra, sino por la supervivencia de su gente.

Como al principio mencioné, solo tienen tres millones de habitantes, además de una frágil economía, y luchan solos, con la esperanza que “La madre Rusia”, en teoría aliada de Armenia; de hecho, tiene una base militar en ese país del Cáucaso Sur, o cualquiera otra potencia intervenga y evite la aniquilación de su pueblo, que durante siglos ha sido víctima de conquistas, invasiones, y un largo etc., en ese afán de controlar un pasillo estratégico (Armenia) que conecta a oriente con occidente y por las evidentes diferencias culturales con sus vecinos.

Como dice el viejo dicho, “la historia se repite en espiral”, los armenios parecen estar condenados a un segundo genocidio a manos de dos países, mucho más grandes y con mejor posición económica, que han hecho alianza contra su pequeño vecino y que a modo de sándwich pretenden aplastarlo. Solo hay que ver un mapa para saber de lo que hablo.

Se supone que vivimos en un mundo más seguro y civilizado, donde horrores como el de los genocidios (Armenio y Judío) del siglo pasado, son cosas superadas e irrepetibles, porque ahora contamos con organismos internacionales que “trabajan para garantizar la paz mundial”, así se llenan la boca muchos de estos burócratas.

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