Fracasar, fracasar y… emprender: México prepara a sus jóvenes para el futuro empresarial

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Imagen de StartupStockPhotos en Pixabay

Se busca mexicano con dotes de liderazgo, humilde, con facilidad para las relaciones sociales, creativo, resiliente, experto en marketing, crítico, estratega y solidario. Se ofrece sueldo variable, pocos días de descanso y difíciles trámites burocráticos. ¿Merece la pena esta oferta? Muchos universitarios creen que sí. Y es que cada vez son más los jóvenes que deciden emprender.

Un 9.6 por ciento de los mexicanos entre 18 y 64 años de edad, poseía en 2011 su propio negocio. Esta cifra, arrojada por Global Entrepreneurship Monitor (GEM), se disparó hasta un 19 por ciento en sólo tres años, en 2014, superando además a la media de Latinoamérica, ubicada entonces en un 17.6 por ciento.

Las nuevas generaciones podrían sustentar estas cifras. Un 16.4 por ciento de los jóvenes mexicanos, de acuerdo a la última Encuesta Nacional de Valores en Juventud hecha pública por el Instituto Mexicano de la Juventud (Imjuve), ha intentado, con más o menos éxito, emprender.

“Hoy la gente decide emprender, tomar el riesgo de formar su propia empresa porque el modelo tradicional laboral está agotado”, ,explica Isaías Villarreal Hernández, presidente del consejo de InQba, escuela de negocios.

La mayor competencia ha creado un mundo profesional difícil y hostil para los universitarios. Siete de cada 10 mexicanos conocen, de acuerdo a una encuesta elaborada por Gabinete de Comunicación Estratégica (GCE), a algún egresado que se encuentra desempleado. Cuatro de cada 10 recién licenciados, según información de la propia InQba, tardan más de seis meses en encontrar su primer empleo.

“En el pasado un joven podía llegar a la organización, firmar su contrato y decirle al área de Recursos Humanos, nos vemos en la jubilación”, añade Villarreal Hernández, licenciado en Ingeniería Industrial por el Tecnológico de Monterrey Campus Toluca. “Hoy nuestros jóvenes están mucho más preparados que en el pasado pero con menos oportunidades laborales, lo que implica generar una salida empresarial o emprendedora”.

FRACASAR, FRACASAR Y, FINALMENTE, TRIUNFAR

Pero, ¿todos podemos ser emprendedores? Iniciativa, decisión, confianza, habilidades organizativas y de coordinación, adaptación a los cambios, liderazgo, negociación, competitividad, esfuerzo, resistencia física y formación técnica son algunas de las aptitudes que, según la plataforma Universia –red conformada por más de mil instituciones educativas de nivel superior procedentes de 23 países-, debe poseer un emprendedor.

Y responsabilidad social, apunta Olivia Paredes Aldama, directora del Proyecto Emprendedores de la Universidad Popular Autónoma del estado de Puebla (UPAEP), en el centro de México. Todos los emprendedores, argumenta la académica, buscan solucionar una problemática de la sociedad.

“Cualquier tipo de emprendedor aporta a la sociedad”, señala. ”El emprendimiento de alto impacto y el emprendimiento social se pueden ir acercando con la formación de empresas sociales”.

Aún con estas aptitudes, fallar, fallar y volver a fallar resulta sencillo. Más de la mitad, en porcentaje un 51.6, de los jóvenes que decidieron emprender en México no lo consiguió, según información del Imjuve.

El fracaso se ha convertido así en un rasgo habitual de los emprendedores. El Libro del Fracaso, investigación del Tecnológico de Monterrey, a través del Instituto de Emprendimiento Eugenio Garza Lagüera (IEEGL), y dedicada “a quienes ya fracasaron, a los que fracasarán y a los que mienten”, identifica cinco causas de proyectos fallidos: ingresos insuficientes para subsistir, no medir lo apropiado e importante, pobre análisis del mercado, planear poco y problemas en la ejecución.

“No hay emprendedor exitoso que no haya fracasado al menos una vez”, coincide Paredes Aldama, quien se desempeñó también como consultora independiente para la elaboración de planes de negocio. “Tenemos que aprender a desaprender, aprender del error”.

FÓRMATE Y CAMBIA TU MENTALIDAD

Pero, ¿cómo cambiar la mentalidad? Son pocas aún las instituciones educativas que preparan a sus alumnos para crear una empresa como una salida profesional más entre sus planes de estudio. “No fuimos educados para ser emprendedores, no fuimos educados para ser líderes, fuimos educados y formados para ser seguidores y gente obediente”, reclama el presidente del consejo de InQba. “El modelo tradicional educativo te enseña a ser sumiso”.

Las escuelas, defiende la académica de la UPAEP, no son las únicas responsables de esta falta de motivación. “La mentalidad se forma a lo largo del tiempo y la mentalidad emprendedora se forma con muchas otras cosas”, alega. “En México se asocia el término emprendimiento a una persona que no encuentra trabajo, que busca un autoempleo y entonces se denomina emprendedor. Así ha sido culturalmente la evolución, pero realmente el término emprendimiento es mucho más profundo”.

Emprendimiento, la acción y efecto de “acometer y comenzar una obra, un negocio, un empeño, especialmente si encierran dificultad o peligro”, como delimita la Real Academia Española (RAE), va efectivamente más allá. “El verdadero emprendedor es el que busca satisfacer una necesidad, resolver una problemática y entonces genera todo un proyecto estratégico que va a generar todo ese logro”, define la experta. Y tú, ¿quieres ser emprendedor?