La inversión extranjera directa caerá hasta un 55% en América Latina y el Caribe en 2020, según Cepal

Europa ha sido el mayor inversor en la región durante la última década

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La Comisión Económica para América Latina y el Caribe (CEPAL), a través de su secretaria ejecutiva Alicia Bárcena, ha advertido a los países iberoamericanos que deben vigilar sus niveles de endeudamiento porque un incremento desmedido de su deuda pública puede repercutir negativamente en sus economías

(Europa Press) – La inversión extranjera directa en América Latina y el Caribe caerá entre un 45% y un 55% en 2020, en el marco de un escenario marcado por la pandemia y sus efectos en todos los sectores productivos de la región, según datos de la Comisión Económica para América Latina y el Caribe (Cepal) de Naciones Unidas publicados este miércoles.

Las proyecciones para la región latinoamericana este año suponen un incremento significativo de la variación negativa con respecto a 2019, cuando la caída fue del 7,8% en comparación con el año anterior, con un total de 160.721 millones de dólares (132.869 millones de euros).

Durante la presentación del informe, la secretaria ejecutiva de Cepal, Alicia Bárcena, ha destacado que esta caída de la inversión en el continente latinoamericano supondrá la mayor en todo el planeta, por encima del promedio mundial del -40%, una contracción que la secretaria mexicana ha calificado como “estrepitosa”.

A nivel mundial, la caída en la inversión en actividades relacionadas con la minería caerá un 70%, mientras que la actividad manufacturera caerá un 34%. Por su parte, la inversión el sector servicios podría caer un 35%.

Todo ello supondrá que en 2021 la inversión extranjera directa alcanzará su nivel más bajo desde 2005 a nivel global, con una caíde de entre el 5% y el 10%. Los datos de Cepal revelan que en los países desarrollados la inversión podría caer entre un 25% y un 40%, mientras que países en desarrollo caería entre un 30% y un 45%.

Con respecto a América Latina, entre enero y agosto los anuncios de proyectos de inversión en el continente latinoamericano cayeron un 37%. Con base en los últimos datos disponibles, Perú sufrió la mayor caída en la inversión, con una reducción del 72%. Otros países como Brasil (-45%), Argentina (-35%), Centroamérica (-33%) o Colombia (-30%) también sufrieron reducciones notables.

De hecho, durante 2019 un total 17 países tuvieron caídas importantes en términos de inversión, como fue el caso de Bolivia, Surinam, el Caribe, Argentina, Nicaragua o El Salvador.

Por su parte, México es hasta la fecha el país que menos ha visto reducida su inversión (-6%), un país que Bárcena considera atractivo para los inversores extranjeros.

En el futuro, se prevé que la contracción en la inversión se vea agravada por el incremento de las restricciones a la inversión, como es el caso de las guerras comerciales entre China y Estados Unidos.

Bárcena también ha destacado que la inversión extranjera directa se verá influida en el futuro por una nueva geografía global en la que se reconfigurarán las cadenas globales de valor y se introducirán nuevos cambios regulatorios en las políticas comerciales. Un ejemplo de estos cambios en las cadenas de valor es el T-MEC, el acuerdo de libre comercio entre Canadá, Estados Unidos y México.

En este nuevo mapa, la Cepal estima que las empresas tendrán interrupciones en la cadena de suministro por periodos superiores a un mes cada 3,7 años. Además, el informe ha advertido que la pandemia ha acelerado todo este proceso, por lo que en el futuro el factor de seguridad en la inversión extranjera adquirirá una mayor relevancia.

Así, los retos para América Latina y el Caribe pasarán por contener la presión del ‘reshoring’ de las cadenas de valor hacia Estados Unidos, por lo que las economías latinas deberán captar las oportunidades de las relocalizaciones de estas cadenas, lo que permitiría fortalecer su sistema productivo.

UNA DÉCADA DE INVERSIÓN EXTRANJERA DIRECTA.

Por otra parte, el informe ha repasado la situación de la inversión extranjera directa durante la última década, una etapa en la que la Unión Europea fue el inversor más importante por delante de Estados Unidos y la inversión intrarregional.

Entre 2010 y 2014, la inversión europea supuso el 51% del total, entre 2015 y 2019 fue del 52% y en 2019 alcanzó el 55%. Por su parte, Estados Unidos se situó en el 22% entre 2010 y 2014, mientras que entre 2015 y 2019 fue del 25% y en 2019 alcanzó el 27%. De su lado, la inversión intrarregional se situó en el 12% entre 2010 y 2014, en el 10% entre 2015 y 2019 y en el 6% en 2019.

La Cepal ha indicado en su informe que la inversión extranjera durante la década no supo catalizar cambios relevantes en la estructura productiva, por lo que no se articularon políticas de atracción para el desarrollo productiva.

Bárcena ha subrayado que esta inversión ofrece oportunidades para impulsar la sostenibilidad, con “enormes posibilidades para una economía sostenible.