martes, julio 27, 2021
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La “nueva” relación entre Estados Unidos y América Latina

El cambio de poder en Estados Unidos impactará en América Latina.

Carlos De Vega Fernández - Arias
Carlos de Vega Fernández – Arias es profesor de Relaciones Internacionales de la Universidad Complutense de Madrid, especializado en materia diplomática. Se ha desempeñado como periodista y editor de diversas publicaciones.

Tras el triunfo de Joe Biden en el proceso electoral en Estados Unidos, que culminará el próximo 20 de enero de 2021, con la llegada definitiva a la Casa Blanca del demócrata que consiguió, no sin problemas, desalojar al republicano Trump del poder, se abrirá una nueva perspectiva para la “nueva” política exterior americana.

Intentemos aquí, de forma breve y resumida, aproximarnos a algunos detalles generales sobre el impacto de la política exterior de Estados Unidos en América Latina.

Con independencia de que el programa de “candidatura” del partido demócrata al igual que el republicano destile pura retórica y bastante demagogia en lo relativo a las relaciones exteriores de su país con América Latina, en cualquier análisis general se deben tener en cuenta dos factores muy importantes:

  • Estados Unidos será el anfitrión de la IX Cumbre de las Americas donde 35 países del continente americano se darán cita, posiblemente en Atlanta, en 2021.
  • Biden, a lo largo de su etapa (2008-2016) como vicepresidente de Barack Obama ha visitado hasta en 16 ocasiones países del Centro y del Sur de América.

Es indudable la dedicación previa de Joe Biden en el área. También es evidente que Obama delegó en Biden esa responsabilidad para atender, el presidente, de forma prioritaria los otros tres ejes de la política exterior de Estados Unidos, es decir…China, Rusia y Unión Europea. Toda esa actividad de Joe Biden, vicepresidente, se plasmará ahora en dos puntos muy interesantes….exportación futura de valores democráticos y una política sincera de protección de derechos humanos con respecto al movimiento migratorio de las poblaciones de México, resto de Centroamérica y Venezuela.

Desde ese planteamiento previo, el compromiso programático de Biden, de su vicepresidenta Kamala Harris y, sobre todo, de Susan Rice, la persona que fuera embajadora en la ONU y Consejera de Seguridad Nacional en las dos etapas de la presidencia Obama, y que muy probablemente abandere la “nueva” política americana en Centro y Sudamérica, se formalizará singularmente de esta forma:

  • Con respecto a la política de vecindad con México, es previsible un reforzamiento en la planificación de la política de cooperación comercial y financiera (una conjunción Canadá – Estados Unidos – México). Biden deberá ignorar los pasos en falso de López Obrador (AMLO) evidenciados en el absurdo viaje pro-Trump del verano pasado, errores que se sumaron a los cometidos por la retórica anticolonialista (España) o de su secretario de Exteriores (acto terrorista en Texas y apelación a la ¡extradicionn! del autor de la fechoría). En los próximos cuatro años (quizás) se podrán obtener mejoras en la política del derecho de asilo, construcción-destrucción del muro, control de fronteras, etc.
  • En lo referente a Centroamérica, es visible en el programa demócrata la apuesta en el reforzamiento de cooperación económica (con Honduras, El Salvador y Guatemala) por lo que la “nueva” política de Biden se calificará pronto como muy esperanzadora.

Mas interesante pueden resultar los vectores Estados Unidos – Cuba y Estados Unidos – Venezuela.

En ambos casos el programa Biden se desmarca de la política de sanciones de Trump. Biden, con respecto a Cuba, deberá alejarse de la política de la presión del lobby de Florida puramente electoralista con el agonizante Trump y alinearse con las instancias que defienden y desarrollan la protección de derechos humanos.

La complicada politica de Biden con Venezuela

Naciones Unidas con el Consejo de Derechos Humanos, América Latina y la Union Europea, marcan una linea segura. En el caso de la Unión Europea, siempre que no este mediatizada por la errática política exterior de España, donde Sánchez se ha alzado como exponente del desconcierto (increíble la posición española con respecto a Venezuela con algún ministro socialista rindiendo pleitesía a Dely Rodrigues en la noche…de Barajas).

La construcción de una política de Biden con Venezuela es de lo mas complicado. Un difícil equilibrio entre la política de Trump que incrementó las sanciones al régimen de Maduro y que rozo en dos o tres ocasiones la amenaza de intervención…y el apoyo a la disidencia Guaydó – López mal manejado por la Comisión de la UE de nuevo un español desconcertante…Borrell- en un futuro poco definido.

Otro giro especial será la relación Estados Unidos – Brasil. En este país, Jair Bolsonaro, en un comportamiento similar al de Boris Johnson en Europa, cuidó especialmente la política autoritaria de Trump no me atrevo a calificarla de antidemocrática especulando con el caballo ganador para el martes 3 de noviembre.

No constituirá una sorpresa que Bolsonaro se encuentre con un mandatario americano muy incomodo como será Biden si cumple, sin rodeos, con las promesas electorales en lo relativo al cambio climático y al regreso al Acuerdo de París. El futuro de la Amazonia brasileña es mas importante que el paso esperemos que fugaz de Bolsonaro en la presidencia de Brasil.

En definitiva… mucho trabajo para Joe Biden si es coherente y honesto con las lineas marcadas en su programa, explicitadas de manera muy clara en lo referente a México, resto de Centroamérica, Cuba, Venezuela y Brasil.

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