martes, julio 27, 2021
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La sal de México se acaba

La minería acaba con el negocio de la sal en México, según denuncian los productores.

“Mire, fíjese, nada más observe”. En un pequeño stand, el productor José Carrillo Pérez intenta impresionar a una mujer con acento norteño. En un plato, un puñado de su sal, extraída de Zapotitlán Salinas bajo la marca Sanamín, y cantidades similares de sal de mar y de sal del Himalaya. Bajo el jugo del limón, sólo su producto reacciona, casi desapareciendo, prueba, según, de sus muchos minerales.

“Es la sal del mar y esa mentirota”, prefiere resumir don José, como le conocen.

“Nuestra sal es prehispánica, allá la etnia que nosotros tenemos es popoloca -mixteca. La sal de mar tiene 2.5 grados de salinilidad y hay vida, nosotros tenemos 4.5 grados de salinidad y no hay vida. Por lo tanto tiene más minerales”.

Selenio, calcio y cromo son algunos de los minerales que, de acuerdo con los folletos repartidos entre los visitantes de la expo México Alimentaria 2018, una de las más importantes de América Latina en el ramo gastronómico, contiene una sal cada vez menos abundante en Zapotitlán Salinas.

“Todos nuestros descendientes son muy inteligentes, más que cualquiera del estado y del país. Ellos empezaron a sacar sal con ollas grandes, se secaba el agua y se quedaba la sal. Allá nosotros tenemos lo que decimos tiraderos, ¿qué son? Cerros de tepalcate”.

Las salinas, que han dado su apellido al municipio de Zapotitlán, son ya escasas. Un siglo atrás eran, recuerda el productor, más de 150 vecinos dedicados a la extracción de la sal, hoy apenas alcanzan la veintena. “Desgraciadamente donde hay pozos de agua salada, hay ónix. El ónix es formación petrificada de agua salada. Yo saqué y ya le paré”, confiesa. “Acuérdese que todos los ónix, los mármoles y las salinas son acabadas y la sal es para arriba”.

El productor José Carrillo Pérez / Voces Ele

“SE ACABÓ LA SAL Y SE ACABARON LOS ÓNIX”

La minería terminó, insiste, con el negocio de la sal. Sin embargo, la explotación pétrea tampoco parece ahora atravesar un buen momento. La proliferación de las empresas mineras parece haber acabado ya con casi toda la piedra del municipio. “Se acabó la sal y se acabaron los ónix”, sentencia don José.

El poblano quiere promover su sal, de herencia familiar, en todo México a través de terceros, como viene haciendo desde hace casi dos décadas. “El sabor es totalmente diferente No tiene ningún mineral. Es una auténtica sal mineral, natural, orgánica y antimicrobiana”, enumera. “Yo busco distribuidores, tengo en Chiapas, en Yucatán, en Tabasco y en Puebla”.

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