martes, julio 27, 2021
HomeReflexionesColumnasManzanero: con su música aprendimos a ver la luz del otro lado...

Manzanero: con su música aprendimos a ver la luz del otro lado de la Luna

Juan José Dalton
Periodista salvadoreño, ha sido corresponsal de importantes medios internacionales, como Excélsior y El Universal, de México; El País, de España; IPS y DPA, de Europa. Dirige Diario Digital ContraPunto y CPTV, de El Salvador. Miembro de la Fundación Roque Dalton y Directivo de Voces Ele.

Vivíamos en el Vedado, Ciudad de la Habana; primero en la calle C, y luego en J… pero siempre cerca del malecón. El olor a mar impregnaba nuestras vidas infantiles, adolescentes y juveniles. Bañarse en las prohibidas pozas rodeadas de rocas dienteperros del malecón habanero era una de nuestras mayores aventuras de “mataperros” (Hooligan, callejeros), como nos decían en la cuadra.

Jugar al béisbol con tacos de madera y futbol casi descalzos; también a las escondidas en la cuadra para tener pretextos de los primeros besos, era nuestros signos de rebeldía.

Con la casona vieja de la esquina, la ya inexistente mansión de una marquesa que salía a deambular en las noches (como muchos decían), se fueron los secretos de los y las muchachas del barrio.

Un día, unas atrofiadas mentes de la dirección política cultural censuraron las canciones en inglés, aunque fueran de protestas, como las de Lennon o de la bella Joan Báez… La justificación: el diversionismo ideológico del imperialismo. En su defecto, hasta las chiquilladas o cartones infantiles televisivas eran rusas o checas o búlgaras, cuyos humores eran poco comprensible.

Mis hermanos y yo teníamos privilegios de extranjeros: jeans, pantalones campanas y cinturones anchos que rotábamos con los amigos; también teníamos los long play y disquitos chiquitos de vinilo de The Beatles y de Rolling Stones, que iban de fiesta en fiesta; discos que mi padre (Roque Dalton) nos trajo camuflados de Paris.

Mis padres tuvieron tiempo para pláticas interminables con Alejo Carpentier, Julio Cortázar y el Gabo, pero también para ir a comprarnos los discos subversivos en las ventas de discos parisinos.

Luego, hubo una etapa en que la pubertad dejó atrás sus razones y el rock dejó de ser el motivo rebelde de ser. Del inglés “desviado” nos pasamos al español más erótico de lo pensable.

Entonces vino Feliciano y Manzanero a “procurar el momento más oscuro” en las fiestas de todos los fines de semana y en las escuelas al campo, a escondidas de las direcciones.

“La copa rota” nos desbordó la lívido, parejo, parejo; ni se diga “Tú me haces falta”.

Pero “Contigo aprendí”, “Adoro” y “Voy a apagar la luz”, de Manzanero, junto a los traguitos de Viña 95 o de Ron con menta, lo fueron todo, todo…

Hasta en la propaganda oficial tuvo que ver Manzanero. ¿Se acuerdan? “Voy a apagar la luz para pensar en tí…” “¿En mí…?” “¡No! ¡En el pico eléctrico!”

No sé por qué a los chilenos residentes en Cuba les daba tanta risa lo del “pico eléctrico”; en Cuba era el momento de mayor carga energética.

Hoy que murió Manzanero se me hincha la nostalgia por mi niñez adolescencia y primera juventud… Adiós Manzanero, Maestro del amor eterno y gracias por apagar la luz y lo hermoso del contigo aprendí, porque así fue y así será.

“…Contigo aprendí

A ver la luz del otro

Lado de la luna

Contigo aprendí

Que tú presencia no la

Cambio por ninguna…”

Más Columnas

Reclamos de los consumidores de América Latina y El Caribe 2018-2020

A pesar de la pandemia, los reclamos de los consumidores y usuarios se incrementaron en América Latina y El Caribe.

Navidad inolvidable