Panamá, golpeada en su economía y diversión

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Los principales carnavales del mundo han sido pospuestos por la pandemia.

Desde Venecia, en Italia, donde el nuevo coronavirus golpeó muy fuerte a la región de Lombardía, en marzo pasado, pasando por Uruguay que, con todo y que es uno de los pocos países de América que pudo controlar la pandemia, decidió suspender sus carnavales, considerados como los más largos del mundo.

En Río de Janeiro, Brasil, se conoció la suspensión de antemano, mientras que en Barranquilla, Colombia, serán virtuales.

Pero, si hay un país que sentirá la ausencia de las fiestas del Rey Momo, ese será Panamá.

En 2020, con la amenaza del virus, las fiestas se celebraron en todo el país, en los últimos días de febrero, a pesar de la oposición de líderes religiosos y otros actores de la vida nacional.

El coronavirus aparecería dos semanas después en el país, de la mano de una mujer que fue a visitar a sus familiares a España.

En Panamá, los carnavales inician el jueves por la noche y se extienden hasta la madrugada del miércoles de cenizas.

Sin embargo, investigaciones del Instituto Conmemorativo Gorgas de Estudios de la Salud de Panamá, revelaron que el virus se encontraba en el país desde mediados de febrero, una semana antes de los carnavales.

El primer fallecido por la pandemia, el director de un colegio de enseñanza media del norte de la capital panameña, quizás incubando el virus, no carnavaleó, sino que pasó esos días de asueto en una casa que tenía en la provincia de Chiriquí, al oeste del país, cerca de la frontera con Costa Rica.

Lujosas carrozas son exhibidas

Imágenes de estas fiestas que son populares en Panamá, recogían impresiones de ciudadanos de Italia y otros países de Europa que viajaron para disfrutar de las mismas, a pesar que en el viejo continente, el virus comenzaba a ganar terreno.

Para este año, los cuatro días de jolgorio serán distintos.

El sábado y domingo habrá cuarentena total en la mitad del país, mientras que en el resto se prohibirán todas las celebraciones.

El lunes será un día normal de labores y el martes es Día Nacional por lo que no se trabajará.

El impacto por la ausencia de las fiestas del carnaval es enorme para una industria del entretenimiento que ha sido destruida por la pandemia, al ser de las pocas actividades económicas que no ha reabierto en estos 11 meses.

Y es que en Panamá, donde los carnavales detienen la rutina de sus habitantes y se celebran con concentraciones masivas en parques y avenidas, donde en la mañana, carros cisternas bañan con agua a cientos de miles de personas y en las noches son escenarios para imponentes desfiles con costosas carrozas alegóricas que llevan a reinas y princesas, hay pueblos que dependen de estas celebraciones.

Las Tablas, poblado de 30,000 habitantes, recibe para estos días a más de 200,000 personas.

En poblados como Las Tablas, Pedasí y La Villa, en la provincia de Los Santos, ubicada en el centro del país, el carnaval es el motor que permea sus economías.

Sus habitantes viven dedicados a prepararse para estos cuatro días de fiestas, prácticamente todo el año, y la organización para el siguiente, comienza apenas “se entierra la sardina”, el miércoles de cenizas, como popularmente se dice en este país.

La crisis económica provocada por la pandemia ha dejado a una de las economías más pujantes de la región en una profunda depresión y con un desempleo que acaricia el 20%.

La cancelación de los carnavales este año, algo que no se veía desde 1990, debido en ese entonces, a la invasión de Estados Unidos al país, en diciembre de 1989, sin lugar a dudas es otro elemento que golpea al corazón económico y social de la población panameña.