Propósitos 2021: cambia tu vida y cumple tus metas

0
94
Elizaveta Maximova en Pixabay

¿Ya compraste tu agenda para apuntar toooodos los propósitos del nuevo año? Hacer ejercicio, aprender un idioma, pasar más tiempo con la familia o apuntarse por fin a la maestría son metas que aparecen en nuestra mente los últimos días de diciembre. Pero, ¿por qué aprovechamos precisamente el 1 de enero para poner en orden nuestras prioridades?

El 1 de enero es la ocasión perfecta para cerrar un ciclo. La psicoterapeuta Angélica Figueroa Saldaña nos dice que, precisamente, abrir y cerrar periodos es una característica inherente al ser humano.

“La naturaleza, de hecho, va evolucionando de cierta manera con que se abre algo y, por ende, se cierra. Naces, mueres, se inicia un día, se acaba otro. Es necesario tener esos espacios de cierre. A lo mejor, si lo vemos de manera muy práctica, no hay tanta diferencia entre el 31 de diciembre y el 1 de enero, ¿qué más da un día u otro?”, se pregunta.

Pero sí importa. El 1 de enero no será un día cualquiera. Además de para disfrutar del recalentado, la primera jornada del año es perfecta para hacer un balance del 2017 y estrenar nuevas metas. “Es necesario tener una fecha, un punto de cierre que indique que va a haber un nuevo comienzo. Yo lo veo como una necesidad, una nueva oportunidad, tener como puntos concretos donde yo pueda decir ‘bueno, a partir de este momento ya comienza el ciclo’”, apunta la especialista, con más de un lustro de experiencia en el campo de la psicología.

Propósitos, metas y balances pueden conllevar, a veces, cierta inquietud. Las prisas por realizar todo aquello que nos planteamos a principios de 2017 no siempre son positivas.  “Mucha gente en estas épocas empieza a estar un poco nostálgica, de pronto empieza a estar con muchísima ansiedad por que se acaba el año, entre las prisas, entre pensar que tengo que pagar esto, las empresas los aguinaldos… Implica mucha ansiedad y mucho movimiento”, advierte Figueroa Saldaña.

PLANTÉATE MEJORES METAS

Conseguir todos tus objetivos y no perder la cabeza en el intento no depende de una fecha en el calendario. “El planteamiento de las metas no debería limitarse al 31 de diciembre o el 1 de enero”, aconseja la psicoterapeuta. Plantearse metas tiene que ver con una cuestión visual, cómo me veo, cómo voy a estar… pero también con una cuestión kinestésica, cómo me voy a estar sintiendo en unos meses, con un canal auditivo, cómo me voy a estar escuchando, pero sobre todo con la parte visual”.

¿Cómo me veo en el próximo año?, ¿qué espero? y ¿cómo voy a conseguirlo? no son las únicas preguntas que debemos responder. Saber con qué recursos contamos y qué tanto se apegan mis propósitos a la realidad, también es importante. “Por ejemplo, me quiero ir a Singapur en seis meses. Ajá. ¿Tengo un trabajo para sustentarlo? ¿Tengo el boleto de avión, tengo a dónde llegar? No, la verdad que nada más es una idea. Vi en Facebook que alguien se fue a Singapur y me pongo esa meta”, ejemplifica la especialista sobre la lejanía de nuestros deseos.

Mejor que soñar con el lejano Singapur, piensa qué puedes hacer para alcanzar un propósito más realista. ¿Puedes ahorrar para ir de excursión a ese Pueblito Mágico del que tanto te han hablado? ¿Quizá unas vacaciones en el Caribe? “Es muy importante que todos los días al dormir te preguntes, ¿qué hice hoy por esa meta? Y al despertar, preguntarse, ¿qué voy a hacer hoy para cumplir esas metas?, ¿cuál va a ser el granito de arena?”, invita Figueroa Saldaña.